Historia del café: Sólo para unos pocos

Cuenta la leyenda…

Unos musulmanes ortodoxos, en 1511, prohibieron el consumo del café dado que, según argumentaban, desde el Corán estaba prohibido.

El gobernador de la Meca, cerró todos los establecimientos donde se vendiese o consumiese café. Además, cualquiera que fuera descubierto consumiento café recibía una paliza y si éste recaía se le introducía en una bolsa de cuero y se le arrojaba al mar.

Una vez que llegó a Roma, los teólogos también quisieron prohibirlo dado que era “vicio de los musulmanes”. Por otro lado también decían que el café fue inventado por Satanás, hasta que un día lo probó el mismo Papa Clemente VIII y el café volvió a ser aceptado en Roma.

En Londres, en el 1653, había rivalidad entre los establecimientos; las típicas tabernas londinenses y los establecimientos donde no se servían bebidas tóxicas y se servía café. Hubo un contínuo contraataque  a lo que el Rey Carlos II contestó promulgando el cierre de estos establecimientos por considerarlos lugares propicios para la sedición. Pero este acto no se llevó a cabo sino que se multiplicaron los lugares donde se podía consumir café.

También las leyes turcas consideraron motivo de divorcio que el marido no le permitiera beber café en casa a su mujer.

El café, bebida que muchos tomamos en diferentes horas del día y en distintas combinaciones para mantentenernos despiertos, estuvo prohibido en Rusia, en el siglo XIX, con penas de tortura y mutilación. El consumidor de café era castigado cortándole la nariz o las orejas.

Hoy en día, el café es una bebida aceptada mundialmente. Solo el desconocimiento de algunos pone en entredicho sus beneficios por mucho que estén constatados bajo estudios médicos y científicos, eso si, sin abusar, dado que cualquier hecho o consumo en su extremo es perjudicial, cualquiera.